Me enojé con mi hermana. No sólo es con mi mamá, odio también pelear con mi hermana. Mi madre trajo la cena. Terminé de bañarme y comí la avena que me habían traído...todo iba bien hasta ahí...
Enojada aún, bajé...a la sala, prendí el televisor, y ví el resto de la cena (mi cena, mi hermana ya se había comido lo que le correspondía).
Sin pensarlo dos veces, comencé a engullir todo, lo recalenté y terminé de comer. El televisor encendido me hacía tener náusea.
"Vomita, vomita, ¡vamos vomita!" es lo que vino a mi mente.
Accedí.
Busqué una pinza para sujetarme el cabello, la tenía en la mochila. Bajé sigilosamente al sótano.
Dejé encendidas las 2 televisiones para que nadie me oyera.
Empecé a vomitar, poco a poco fue saliendo; recordé que al igual que una "wannabe" -después de tanto tiempo- aún no puedo vomitar del todo y necesito tips/consejos, necesito de una maestra en el vómito... sería perfecto conocer a alguien así.
No tenía a nadie. Seguí introduciendo lo más que pude mis dedos con las uñas recién hechas.
Salía todo...y esa mierda de sensación de llenura me comenzaba a dejar ser.
Tenía miedo de que me oyera mi pequeña hermana, mi mamá bajara o mi papá llegara; pero al mismo tiempo, estaba esa adrenalina que me hacía querer vomitar todo...
Con cada arcada, mis ojos llorosos, mi garganta a punto de explotar, pensaba en escribir esto, cada palabra.
En el espejo se reflejaba la silueta de Mia...y el olor nauseabundo me hacía querer vaciar por completo mi estómago.
Finalmente me sentí liviana otra vez. Eso creó tranquilidad en mí.
Me limpié, limpié todo silenciosamente. Aún temía por que alguien me viera.
¿Porqué estaba vomitando? ¿Porqué ahora? Si ni siquiera había sido un gran atracón.
Estaba por cumplir 6 meses sin haber vomitado, y justo ahora volvía. Creí que me desvanecería...